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Obispo (e) Federico J. Pagura.
Cuando Mercedes canta, un arroyo de aguas cantarinas parece que brotara de su boca; pero cuando denuncia los males que aborrece, de este mundo, entonces su canción es catarata o trueno resonante y tan profundo, porque es la Negra Sosa la que canta. Y quedan extasiados, cañeros, campesinos, laburantes de toda condición en nuestra patria, a quienes les conmueve las entrañas; porque una que luchó con la pobreza y contra la injusticia, lleva marcas en su preciosa y singular garganta. Y entonces, extranjeros que no entienden su lengua castellana, cuando ella les describe las bellezas de nuestros cerros y de nuestras pampas, o cuenta nuestras penas y opresiones, se sienten conmovidos e inquietados, cuando ella hace latir sus corazones. Y así seguirá siendo, ya en su presente-ausencia de Madraza:
su voz perdurará cantando vida y una tierra, por fin recuperada, y una América libre, sin fronteras, que podremos correr ya con confianza, en ese florecer de Primavera que Mercedes soñó con esperanza.
Rosario, 4 de octubre, 2009
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